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  • Liderazgo: Principio 6: Valorar la información. Por Carlos A. Sosa

    El proceso de toma de decisiones es un camino de considerable stress (presiones),  elecciones (estrategia), coraje (riesgo), miedo (incertidumbre), seguridad (confianza), y fundamentalmente de mucha determinación (convicción). En este lugar, la información efectiva juega un rol muy positivo para estar más consciente y ágil para el proceso decisorio. Con información efectiva existe predisposición decisional. La información es una de las pocas cosas que abunda en el mundo. Otra característica saliente de la información, es, tal vez, uno de los ámbitos que ha sufrido cambios más veloces en el universo actual. ¿Quién se hubiera imaginado hace ochenta años, por poner una cifra, que una información podría ser leída en cualquier parte del mundo simultáneamente? Nunca sospechamos compartir tantos sucesos en facebook, instagram, twitter, snap chat, linkedln, etc.

    Sistema de información

    La información es un conjunto organizado de datos procesados, que constituyen un mensaje que cambia el estado de conocimiento del sujeto o sistema que recibe dicho mensaje. Lo sustancial en un mundo atestado de datos, es hacer el recorte entre lo que es funcional y disfuncional para la toma de decisiones personales y profesionales. La información que es funcional, me permite potenciar mi propio sistema de información, conectarme con lo que me es útil, lo cual debo seleccionar, organizar, clasificar, analizar y estudiar para la correspondiente toma de decisiones. Si debo realizar un viaje, será funcional obtener información del pronóstico del tiempo, informes de tránsitos, documentación necesaria; entre otros. Por el contrario, el resto de la información –que no sea la mencionada- me es disfuncional e irrelevante para tomar esa decisión del viaje. Por lo cual, la clave está en crear el propio sistema de información, recolectando y procesando datos que estén en línea con la actividad particular, con los indicadores de gestión del desempeño y los propósitos.

    Pasado, presente y futuro

    Para decidir, la información del pasado aporta una orientación, la estadística de períodos anteriores, los eventos históricos; consiguen ilustrar, pueden dar luz para el análisis decisional. Ahora bien, no se pueden planear las decisiones futuras basándose absolutamente en el pasado, sería como conducir un auto mirando todo el viaje por el espejo retrovisor. Y más aun, con la dinámica actual de negocios, velocidad de las comunicaciones del mundo global y era digital. Considerable reparo del pasado en mis decisiones, es un resentimiento enorme. Yéndonos al otro extremo, decidir, sin información pasada, observando sólo el futuro, es sinónimo de cuantiosa ansiedad - impulsos no inhibidos-, esto provoca, caos  organizacional. Es el caso de los gerentes, que se juegan un pleno a las corazonadas. Es audacia infantil, que sirve para momentos de zozobra. Echar un vistazo solo al futuro, es apostar a objetivos sin registrar antecedentes, sin observar el equipo que se tiene, la experiencia que avala la organización, los resultados que se han logrado procediendo de una determinada manera. Es auténtico apuntar que innovar es mirar ineludiblemente al futuro, lo que significa incertidumbre,  por lo tanto ansiedad. Para disminuir esos niveles de incertidumbre, se evaluará que parte del pasado se revalidará porque se considera vigente hacia delante y que parte se modificará, dado que cumplió un ciclo que sirvió, pero no se  imagina funcional en el futuro. En la senda del medio, entre pasado (resentimiento) y futuro (ansiedad), está el presente, nuestra realidad y actualidad. Esto significa, siguiendo la corriente del zen (el aquí y ahora), que nos pasamos prácticamente la totalidad de la vida desviando la  atención hacia el pasado o el futuro. Y mientras, el calendario, implacable,  ha seguido avanzando y la vida ha seguido su curso. Y es que el presente, la vida real, es lo que pasa mientras sigues ensimismado en el pasado o te anticipas al futuro. Vuelve, estás aquí y ahora, nos repite la fuerte tendencia budista. Mas allá de toda teoría e ideología de vida, para decidir efectivamente, hay que ser práctico. En términos generales, para tomar decisiones empresariales, laborales y/o profesionales; en primer lugar, hay que evaluar el ciclo de vida (nacimiento, crecimiento, estabilidad o declive) que se está atravesando como organización. En función de ello, preparar un cóctel de los tres componentes  (pasado, presente y futuro) que variará en función del período que se está pasando. Una empresa en nacimiento está ocupada en su presente, de sobrevivir los duros años de la infancia empresarial, como lograr el equilibrio, el horizonte temporal es relativamente corto, pero por supuesto que va trazando algunos caminos, relaciones y determinando procesos que la lleven a un futuro mejor. Y también revisará su corta historia, por que la empresa en nacimiento va aprendiendo a prueba y error. En otra etapa, la empresa en crecimiento, puede tener una dosis mayor de futuro en su cóctel porque está en un proceso de innovación, pero asimismo deberá cuidar su presente y mirar la historia que le marcan sus resultados.

     

    Triple enfoque

    La información efectiva tiene un enfoque tridimensional que es clave valorar en el proceso de toma de decisiones. A) Foco externo: las variables no controlables del desempeño, es decir, el mercado, competencia, marco legal, proveedores, clientes. B-) Foco hacia otros: la relación con los empleados, la empatía con él equipo de trabajo, la cantidad y calidad de los vínculos. C- Foco interior: es el foco hacia mí mismo, registrar mi estado emocional, que quiero, las convicciones, el compromiso consigo mismo. Es la combinación de las tres miradas lo que hace pragmática y sustentable la información. En un primera etapa, se analizará más el entorno organizacional, luego se compensará con un equilibrio hacia los recursos humanos, para finalmente y alineando la tercer pata de la mesa, el foco interior.

    Conciencia y emociones

    A modo de conclusión podemos decir que los seres humanos decidimos emocionalmente y nos tratamos de justificar racionalmente. Pero si valoramos la información funcional (útil), para crear nuestro propio sistema de información laboral y personal, inhibiremos ciertos impulsos automáticos, gestionando mejor nuestras emociones, siendo más conscientes y  asertivos para decidir. 

     

     

    Carlos Alberto Sosa

    Consultor de Empresas

    Contador Público Nacional. Mg. Administración de Empresas.

    Especialista en RRHH y Dirección de Negocios.

    Coach Ontológico. Neuroliderazgo.

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