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  • Entrevistas: las personas detrás de la empresa. Hoy: Domínguez Lab

    Domínguez Lab es una empresa de origen familiar dirigida por profesionales de Bioquímica y Farmacia, que desde hace más de 35 años ofrece servicios tecnológicos destinados al cuidado de la salud, cuyo director es el Dr. Mario Domínguez, farmaceútico, bioquímico y especialista en endocrinología . Se destaca por la permanente innovación para ofrecer soluciones clínicas y bioanalíticas para la industria y la población.
    Sosa y Asociados dialogó con tres de sus integrantes para conocer el trabajo de la empresa desde adentro. Luciano Risso es contador, encargado de la parte administrativa y forma parte de la empresa desde hace 5 años. Ariadna Princich se desempeña en el área de administración y marketing desde hace 3 años y es Licenciada en Administración. Pía Rodríguez, es Licenciada en Biotecnología, responsable del área de Investigación y Desarrollo de la empresa y también lleva 3 años en el laboratorio.


    ¿Qué es lo que más les gusta de trabajar en Domínguez Lab?
    Luciano: Uno de los principales valores que yo destaco, es la familiaridad que hay entre los miembros. Por lo general, somos un grupo bastante unido, en el cual se crean lazos fuertes, obviamente por el tiempo que llevamos juntos. Esto genera un nivel de confianza que permite saber con mucha precisión, hasta dónde llegar con determinadas cuestiones laborales que hacen a nuestro día a día. Por lo general, los que encabezamos las distintas áreas de la empresa, tenemos amplias facultades para poder decidir sobre la jornada laboral o sobre nuestros tiempos.
    Pía: Algo que siempre me gustó mucho, que a veces cuando crecen las empresas después juega en contra, es la horizontalidad que existe. A medida que la empresa va creciendo, se va perdiendo esa horizontalidad y está bien que así sea. Pero volviendo al presente, las opiniones de todos valen y para mí eso es muy importante.
    Ariadna: El clima laboral es lo mejor. Si bien hay exigencias, se trabaja con mucha tranquilidad y existen ciertos permisos que en otras empresas no se encuentran. En Domínguez Lab, no hay una distancia marcada entre el jefe y los empleados.


    ¿Qué cosas no le gustan de trabajar en Domínguez Lab?
    Luciano: Una de las cosas que más me jugó en contra y que aún quedan resabios, es el hecho de que sea una empresa familiar. Las diferencias que se dan en el seno de la familia, a veces se trasladan al trabajo y eso entorpece las cuestiones laborales. El otro inconveniente principal que se da, es la comunicación. No es tan específica y directa como debería ser para que todos entendamos las tareas del día a día. Surgieron problemas, identificamos el error y el trabajo con la Consultora nos ayudó mucho. La forma de comunicar implica un trabajo continuo y, honestamente, a veces nos olvidamos.

    ¿Cuál es el lugar que ocupa el trabajo en sus vidas?

    - Ariadna: Es una parte importante porque pasamos un tercio del día acá adentro. Sin embargo yo creo que hay que trabajar para vivir y no vivir para trabajar. Hay otras cosas que son fundamentales y el trabajo te genera los ingresos para poder disfrutar de esas experiencias que te nutren, como por ejemplo, viajar, ir a recitales o conocer gente nueva. Para mí, no se tiene que transformar en algo que te ocupe el 100% del tiempo. A veces, la tecnología te mantiene tan conectado, que no te permite salir nunca. El whatsapp se convirtió en una herramienta de trabajo y a veces se pierden los límites. Por eso, hay que encontrar un equilibrio entre la vida personal y el trabajo.

    - Pía: Significa mucho para mí, pero permanentemente estoy tratando de que no me gane la responsabilidad y la conectividad. Lucho contra eso porque, por un lado me gusta estar conectada, pero además, como responsable de área, debo estar conectada. La realidad es que estoy muy satisfecha y me encanta trabajar. Entonces, peleo contra que no me encante tanto.
    - Luciano: En mi caso, Dominguez Lab fue mi primer trabajo formal y remunerado, y al ser nuevo en una empresa donde no había nada armado en la parte administrativa, puse muchas pilas y me encerré en un círculo vicioso en el que prácticamente el trabajo me ocupaba el 90% de mi vida. Me costó mucho y me sigue costando desconectarme. A fines del año pasado hice un quiebre por cuestiones personales y bajé un poco el ritmo. Pero como dice Pía, al estar encargado de un sector, te gana la obsesión.

    ¿Cómo es la relación entre ustedes y con sus superiores?

    Luciano: Cuando empecé, la empresa estaba focalizada en contratar personal especializado que tenga que ver con la ciencia en general, para poder brindar el servicio principal. Mario Domínguez, el director, no pensaba en un primer momento en la parte administrativa o contable y lo solucionaba con asesoramiento externo. Cuando se vio desbordado, me incorporó a mí, con el objetivo de estructurar el área. Poco a poco se fueron generando lazos a nivel organizacional, hasta que pudimos definir las áreas de trabajo y delimitar las responsabilidades de cada uno. Particularmente lo que se dio fue cierta ambigüedad, por el hecho de que yo respondía a dos personas completamente diferentes. Una que es la dueña y otro, el gerente general. Siempre tuve que tener esa “cintura”, por decirlo de alguna forma, para lidiar entre los intereses de ambos y tratar de llegar a una decisión intermedia que nos permita avanzar. De todas maneras, siempre fue una relación correcta y amena. En cuanto a mis compañeros, no recuerdo haber tenido roces con alguien, pero obviamente hay personas con las que me identifico más y con otras no tanto. Pero nunca se produjo un ámbito de conflicto o de pelea.
    Pía: Con mi superior mi relación es bastante informal, con respeto siempre, pero como la mayoría de las veces hablamos temas más técnicos, más académicos, es como una relación de a pares. Me siento con la libertad de plantearle cualquier situación y eso está muy bueno. Y con mis compañeros puedo decir que es excelente, nunca tuve problemas con nadie o, mejor dicho, si hubo algún roce, nos hemos ido manejando de tal manera que siempre se habló a tiempo. Un área depende de la otra y por eso es fundamental la cordialidad con la que uno solicita esas cosas.
    Ariadna: La relación con Mario es informal, de respeto. Él siempre está abierto a escucharte o hablar.


    De los tipos de liderazgo más conocidos, ¿con cuáles se identifican?
    Pía: El líder carismático es con el que más me identifico, porque creo que con carisma se saca lo mejor de la otra persona. Entonces, para liderar un grupo, sea grande o pequeño, el objetivo siempre es lograr lo mejor, sea a nivel trabajo o a nivel estado de ánimo. Yo me siento cómoda con el “laissez faire” que es el que pone en práctica Mario (Domínguez), pero a veces, cuando las cosas no salen del todo bien, creo que podría ejercer un liderazgo más autoritario.
    Luciano: Es una capacidad de decisión. Un liderazgo 100% de un estilo nunca funciona, siempre tiene que tener un abanico de características de todos, y es muy difícil encontrar una persona que los tenga. Lo interesante es que se puedan identificar los distintos tipos de liderazgo, entre las personas que conforman un equipo, como para que cada uno, en su momento, aporte su granito de arena. Está muy bueno el “dejar hacer” pero también hay que decidir. A mí me sirve más que me lideren con carisma, si tengo que elegir. En cambio, soy más democrático para liderar, puesto que soy más inseguro para tomar decisiones y elijo siempre intentar llegar a un consenso.
    Ariadna: Yo también me identifico con el liderazgo carismático, me parece que entusiasma a los trabajadores, les da más ganas de hacer las cosas. Cuando yo empecé, la empresa ponía en práctica un liderazgo un poco más autoritario. Con la incorporación de Mario en la gerencia, eso cambió, porque el tipo de liderazgo de él se adapta mejor a las generaciones de hoy que, si bien quieren limites, desafíos y que les marquen el camino, se sienten más a gusto con el líder carismático.


    ¿Qué le dirían a personas que ocupan puestos de trabajo similares a los suyos pero no están en buenas condiciones laborales?
    Ariadna: Yo le diría que se arriesgue, que cambie de trabajo, que busque hacer lo que le gusta, porque ahí está la felicidad. A veces los lugares de trabajo, o las empresas están mal porque la gente no se identifica con la empresa, no se identifica con el líder, no se identifica con su puesto de trabajo.
    Luciano: Yo creo que, siempre y cuando la persona que no está conforme también sea proactiva, puede ir mejorando y viendo qué puede modificar de su entorno para sentirse más a gusto. En principio ese es el primer paso, porque si dejo todo rápido y sin pensar, es como que huye de la situación y no la enfrenta. En lo particular, yo trato primero de revisar el contexto y ver si es tan grave como uno piensa. A veces influye el momento personal y eso afecta a la toma de decisiones.
    Ariadna: Es clave que te guste lo que hacés, no se puede ir todos los días a un lugar donde uno no quiere estar. 

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