Ámbito empresarial

Publicaciones propias

Volver
  • Argentina vs Argentina. Por Carlos A. Sosa

    El pasado martes 5 de septiembre nuestra selección Argentina de fútbol jugó uno de los últimos partidos de la fase eliminatoria para el mundial de Rusia 2018 contra la selección de Venezuela. Cabe mencionar, que la selección de Venezuela, llegaba a este partido en la última posición de la tabla y eliminada de toda posibilidad clasificatoria; jugaba solo para cumplir con el reglamento. Por el contrario, la selección Argentina, llegaba con la necesidad imperiosa de ganar, para aspirar a estar entre los 4 (cuatro) clasificados directos de Sudamérica; pero además podía aprovechar otros resultados favorables de rivales directos, que pareciera, jugaron para que Argentina terminara una noche con un triunfo y en una posición de cierta tranquilidad para encarar el tramo final de esta fase clasificatoria.

    El desarrollo del partido

    Nuestra selección nos volvió a defraudar una vez más, no solo no cumplió el objetivo trazado, sino que jugó un partido de regular a malo, dejando una triste imagen de un equipo sin agallas, ni coraje, para enfrentar situaciones de presión y revertir momentos adversos.  La Argentina apenas empató jugando muy lejos de su potencial técnico, alcanzando un flojo desempeño individual y colectivo, a excepción de lo que aportó Messi mientras le duró la ambición, porque al final también terminó abatido y resignado. Es decir, empezó muy conectado, pero la falta de resultado favorable que le desgasta la cabeza a la selección, más la ausencia de acompañamiento emocional  de sus compañeros, hacen que se derrumbe hasta el rey. Como venimos afirmando en nuestras columnas, queda demostrado una vez más, que los recursos técnicos, las destrezas y los conocimientos, no garantizan por sí solos un buen rendimiento. Esto significa, que sí en el momento de la verdad, partido, no hay un matrimonio entre la técnica y la emoción; es decir, una fuerte simbiosis entre ambas, las habilidades quedan solo para el retrato.  Está claro, que para ejecutar cualquier rol, empresarial, educativo o deportivo, se requiere de un saber para dar comienzo a la iniciación de una actividad, pero sin inteligencia emocional y social los conocimientos técnicos son como tener el título “de” pero no ejercer la profesión “de”. Si no hay emoción al servicio de la técnica esta se evapora. Hay dos características salientes que tuvo la selección de Venezuela, tolerancia a la presión para soportar la euforia inicial con la que arrancó la selección Argentina y serenidad para responder ante la situación adversa, sin dejarse arrebatar por las emociones. El indicador clave del manejo de la presión y serenidad, es el orden que se mantiene en el medio de esas situaciones, en este caso del equipo venezolano de mantener su equipo alineado, reconociendo sus limitaciones y sabiendo cuando pegar el golpe justo para no desaprovechar sus escasos recursos técnicos. Como si fuera insuficiente esta evidencia, en los bancos de suplentes la actitud de los líderes (entrenadores) de Argentina y Venezuela,  reflejaban a modo espejo, el comportamiento de un equipo y otro dentro del terreno de juego. La locura, casi berrinchera, de Sampaoli; frente a la serenidad y equilibrio emocional de Rafael Dudamel, que de duda no tenia nada. Sí los líderes en esos momentos no tienen presencia y consciencia, las orientaciones para sus dirigidos pierden efectividad y reina el descontrol. Por eso Argentina, al no tener la capacidad de resiliencia (capacidad para superar circunstancias traumáticas) pierde el disfrute del juego, la frescura para remontar momentos adversos, cayendo en el enojo y la impaciencia. Esto se podía observar en las declaraciones previas al partido de parte del director técnico de Venezuela, que reconocía y era consciente de la diferencia a favor de Argentina en cuanto a condiciones técnicas y tácticas, que llegaba con buena información de todo lo que podía llegar a plantear el contricante (Argentina), y con esos recursos tratar de hacer lo mejor posible. Tenían mucha tranquilidad y confianza. A lo cual, debemos agregar la ausencia de presión por falta de objetivos al estar fuera del mundial. Sin dudas, este contexto también favorece para quitar presión, pero también podría ser un escenario de relajación y pérdida de enfoque, situación que no ocurrió.

    Argentina vs Argentina

    El primer partido de la selección Argentina, es contra ella misma. Necesita evolucionar emocionalmente, requiere de un reseteo, tocar la fibra íntima que en algún lugar estos jugadores la tienen. Para lo cual, se necesita graduar sus expectativas, redefinirse como equipo, reconociendo sus indudables restricciones como equipo en la selección nacional, bajar la guardia para lograr apertura y graduar los  niveles de miedo, ansiedad y enojo. Por una deformación antigua y juicios de valor inexactos de lo que implica rendimiento, nos hemos formado expectativas muy altas de esta selección, creyendo que el desempeño futbolístico lo garantiza el gran dominio de la técnica, o en el plano colectivo reunir y agrupar jugadores sólo con esta condición. Estas emociones, no se gestionan subestimándolas, lo primero es reconocer el miedo y la ansiedad, como naturales e innatos, suministrando identidad para que nos informen y alerten. Estos chicos, nativos digitales, como generaciones anteriores, hemos crecido con un analfabetismo emocional que nos decía que el miedo era para los cobardes, por lo cual se nos demandaba algo científica y biológicamente imposible, que era reprimir esas emociones. El miedo, la ansiedad y enojo, no son ni buenos ni malos, son funcionales o disfuncionales para cada situación o momento que pasamos. El rendimiento deportivo, es más que técnica, requiere gestionar una complejidad de dimensiones: competencias (actitudes), inteligencia cerebral y mental (atención, emociones, pensamientos), biológica (corporal) y hábitos saludables (alimentación, descanso, vida social). El gran desafío de un cuerpo técnico de elite, es incorporar el aporte de estas distinciones, que requieren de un equipo de profesionales multidisciplinarios, sino permanecerán miope y presos de una ignorancia del aprendizaje, el no saber que no sé.  Es lamentable, escuchar exjugadores consagrados, subestimar esta visión moderna y profesional del alto rendimiento, habla de su nivel de nostalgia, la no elaboración de duelos, necesidad de vigencia de un pasado miope de información y la no aceptación de cambios en la vida misma. Decimos que hoy para gestionar el rendimiento, más todavía cuando es colectivo, se requiere de un entrenamiento mental que se puede hacer antes del evento como se hacen los entrenamientos convencionales. Este equipo particularmente, hablo del cuerpo técnico y especialmente sus jugadores, necesita de un fuerte trabajo de anticipación emocional, despejar preocupaciones -ansiedad- imaginarias, salir de situaciones de enojo improductivos (ejemplo con la prensa), volver a disfrutar (alegria) para poder pelear donde se debe pelear, en el terreno de juego, sino se desplomarán en la frustración y el resentimiento por mantener esta euforia no resolutiva. Requieren trabajar sus niveles de foco atencionales,  para no caer ante el incremento de la presión de una situación determinada. Todos estos aspectos son entrenables, requieren de metodologías e intervenciones profesionales que estén al servicio del líder y su equipo, son de un gran apoyo y complemento para la técnica. Este cuadro de situación del equipo argentino, no se modifica el rendimiento con más dosis de técnica. En este caso la inteligencia de los líderes es identificar sus limitaciones, comprender los fundamentos del alto rendimiento y saber solicitar ayuda. Sí solo apelamos al atajo del cambio de escenario (cancha) podemos caer en el efecto boomerang.

    Carlos Alberto Sosa

    www.sosayasociados.com

    Consultor de Empresas

    Contador Público Nacional. Mg. Administración de Empresas.

    Especialista en RRHH y Dirección de Negocios.

    Coach Ontológico. Neuroliderazgo.

    Por categorías

    Por fecha

    Agenda del mes

    28 de Marzo y 04 de Abril de 2014

    Estrategias para motivar y remunerar el des- Empeño

    Aprender a gestionar el Des-“empeño” mejora el bienestar personal y organizaci

    Info

    23 y 30 de Sep., 07 y 14 de Oct. de 2014

    Curso de Marketing, Comunicación y Ventas

    Abrió la inscripción al curso de Marketing, Comunicación y Ventas. MODAL

    Info

    19 y 26 de Sep.; 03 y 10 de Oct. de 2014

    Taller de Gestión Administrativa

    Nuevamente abre sus inscripciones el Taller de Gestión Administrativa de Sosa Y Asociados.

    Info

    28 de junio de 2016

    1º Congreso Regional de Liderazgo, Neurociencias y Coaching

    Presentamos el 1º Congreso Regional sobre Liderazgo, Neurociencias y Coaching, donde contare

    Info